Piratas del Caribe: el nuevo animatrónico que transforma — y divide — a los fans en Disneyland

Federico Argar

El nuevo Audio-Animatronic que Walt Disney Imagineering acaba de instalar en Pirates of the Caribbean en Disneyland de California es, técnicamente, un alarde: combina animatrónica tradicional, un rostro impreso en 3D y proyección mapeada para que el pirata pase de «vivo» a esqueleto en un loop continuo.

Pirates of the Caribbean en este parque es una de mis atracciones favoritas de Disney, sino la que más me gusta. Gran parte de lo que hace esta atracción especial es su excelente narrativa teatral. Después de embarcar, el recorrido te lleva por un pantano, luego caídas de agua hacia cavernas llenas de piratas esqueléticos y tesoros, en un silencio casi total. Esa apertura contenida construye atmósfera antes de cruzar hacia el caos del mundo de los piratas «vivos». Uno de los momentos más efectivos de la atracción se incorporó en 2018, cuando se restauraron las pistas de audio originales con la voz de Paul Frees y se añadieron nuevas figuras de pirata y pulpo justo antes de la escena de la batalla: ese pirata, aferrado a un cofre, usa una ilusión de espejo para transformarse de esqueleto en persona viva ante los ojos de los visitantes, marcando con claridad qué dejamos atrás y qué nos espera.

Piratas del Caribe es, en mi opinión, un ejemplo perfecto de lo que una atracción de Disney debe ser: una historia en la que puedes formar parte recorriendo tu propio bote en escenas llenas de efectos cinematográficos y entretenimiento familiar. No se trata solo de personajes sueltos en unas escenas sin sentido, sino de una historia coherente y atrapante.

El nuevo animatrónico, en cambio, se adelanta a su propio clímax —sin juego de palabras. Aparece antes en la secuencia de la caverna, sobre un montículo de tesoro, alternando entre forma viva y esquelética en un ciclo constante, con sonidos de sorpresa o satisfacción al descubrir su tesoro «maldito». Esa quietud inquietante que hacía funcionar la Gruta del Tesoro desaparece: en lugar de absorber la atmósfera, ahora los visitantes observan un efecto de loop muy llamativo antes de que la atracción siquiera llegue a su propia versión de esa misma transformación.

La controversia no se hizo esperar durante el fin de semana, y los comentarios más populares en el propio Instagram de Walt Disney Imagineering cuestionan por qué era necesario este cambio.

El momento elegido tampoco ayuda a disimular lo que parece estar pasando detrás de cámaras. Los Imagineers acaban de terminar de reemplazar las caras con proyección mapeada de Frozen Ever After por cabezas animatrónicas esculpidas de verdad, una mejora ampliamente celebrada porque corrigió un atajo que siempre se vio barato. Y conviene recordar que Pirates of the Caribbean ha sido siempre una atracción original construida casi enteramente con Audio-Animatronics, sin tecnología de pantallas. Semanas después de esa «corrección» en Frozen Ever After, Disneyland estrena en su lugar más emblemático una figura nueva construida, precisamente, alrededor de proyección mapeada. El mensaje que envía sobre el rumbo de Imagineering es, cuando menos, contradictorio.

La atracción tiene una lógica interna muy clara: primero ves las consecuencias de la maldición, y solo después conoces a los piratas. La nueva figura no encaja en ese orden narrativo. No aclara la historia ni la profundiza, simplemente añade espectáculo donde no se necesitaba.

Ventriloquist puppet in a black wide-brim hat with a red scarf, holding a blue crystal ball prop on a dark stage.

Recuerda, inevitablemente, al caso del Hatbox Ghost en el Haunted Mansion de Walt Disney World: colocarlo en el Endless Hallway, antes de que los visitantes lleguen siquiera a la sala de sesión espiritista donde aparecen los primeros fantasmas, rompe la lógica interna de la atracción y le resta protagonismo a una escena que ya era icónica por sí sola.

Parece un patrón: una figura nueva e impresionante se instala donde no pertenece narrativamente, simplemente porque la tecnología es llamativa y el lugar es visible. La pregunta de fondo sigue siendo la misma: Pirates of the Caribbean no estaba rota en el punto donde Disney decidió «arreglarla». ¿Es un adelanto interesante de lo que veremos en la nueva atracción de Coco en Disney California Adventure? Tal vez. ¿Hacía falta meterlo en la gruta silenciosa y ominosa de Pirates of the Caribbean? Probablemente no.

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Editor de SiDisney, historiador del arte y agente de viajes certificado en Dreams Unlimited Travel

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