Reseña de Soul de Disney Pixar

La nueva película de Disney Pixar “Soul”, dirigida por Pete Docter (Intensamente, Up) y disponible en la plataforma Disneyplus, es tal vez uno de los proyectos más ambiciosos del estudio hasta el momento, al menos en lo que respecta al contenido del filme y a la temática que se propone abordar: ¿cuál es el significado de la vida?.

Y no solamente es ambiciosa por el intento de abordar tamaño cuestionamiento, que ha sido objeto de estudio por filósofos, religiones y artistas por igual, sino por su interés de hacerlo en una plataforma que, usualmente, está direccionada a un público familiar, donde tanto adultos como niños tendrán la oportunidad de verla.

Se trata en este caso de una película que nos cuenta la historia de Joe Garner, un profesor de música de secundaria que consigue una oportunidad única en su vida de tocar en una banda de jazz en club nocturno de la ciudad de Nueva York. Justo en el mismo día en el que consigue su “gran oportunidad”, un accidente lo lleva al “más allá”, o al “más antes” para ser exactos, donde comienza una aventura de autodescubrimiento por el sentido de su existencia en la Tierra.

No me voy a centrar acá en comentar los logros técnicos que tiene el filme, a los que el estudio nos tiene ya acostumbrados, y que afortunadamente son muchos en este caso también: una cautivadora narración, una muy bien lograda animación y hermosos recursos artísticos en la creación de los dos “mundos” en los que se desarrolla la historia, la música que ambienta el filme y el fino sentido del humor que le da aun más color a un guion de por sí muy buen logrado. Me interesa, por el contrario, comentar la potencia del contenido de la historia y su mensaje.

Y es que como mencionaba, uno de los mejores logros del filme es su capacidad de abordar un tema profundamente filosófico en un medio que estamos acostumbrados a percibir como “familiar o infantil”. Un medio que, por lo mismo, es considerado por muchos, en mi opinión con cierto esnobismo pseudo intelectual, como frívolo o de “mero entretenimiento”, debido al lenguaje que utiliza o al hecho de que es producido por una corporación. Opinión que claramente desconoce las lógicas y los intereses que tiene el Mercado de Arte sobre las obras más convencionales y que se olvida de que algunas de estas obras de arte, como El Principito por ejemplo, fueron creadas con esos mismos lenguajes.  

Es que es precisamente esa capacidad que tiene el arte de velar reflexiones sobre nuestro mundo y nuestra existencia en historias o imágenes cotidianas lo que le da su poder, democrático diría yo, y lo diferencia del discurso filosófico. En ese sentido, Soul consigue sacar provecho de los recursos artísticos propios del arte de animación para contar una historia entretenida que al tiempo expresa un mensaje universal: la revalorización de la vida por medio del disfrute hedonista de los pequeños placeres cotidianos.

Pero tal vez uno de los aspectos más potentes de ese mensaje es, como siempre suele serlo, el contexto en el que se presenta. En una sociedad como la occidental, donde el propósito de la vida se ha construido históricamente sobre la base del valor del trabajo y de los logros profesionales; una película como Soul que nos muestra cómo el disfrute de una comida, una conversación cotidiana o la observación desinteresada de la naturaleza puede darle más sentido y valor a nuestra existencia, y a la de los demás, que la consecución de logros profesionales es, sin duda alguna, una obra mucho más poética y poderosa que una pintura que se destruye a si misma en una subasta de arte o a una banana pegada de la pared, por mencionar solo dos “éxitos” del arte contemporáneo.

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