Eran las nueve de la mañana y Barcelona todavía estaba despertando. En pocas horas estaría cruzando el Atlántico, pero antes tenía una sola mañana para robarle algo a esta ciudad.
El puerto de salida de tu crucero importa mucho. No solamente por una cuestión de conectividad —ya que deberás llegar a la ciudad donde se encuentra el puerto para abordar tu barco—, sino, y tal vez más importante, porque los puertos de salida pueden ser una parte fundamental del comienzo de tus vacaciones y un destino en sí mismos.
Recientemente tuve la oportunidad de abordar un emocionante crucero transatlántico de 14 noches en el Brilliance of the Seas de Royal Caribbean desde el puerto de cruceros con más movimiento de Europa: Barcelona, España. Acá te contaré mi experiencia abordando un crucero en esta ciudad y algunas recomendaciones para tener en cuenta al momento de elegirla como tu puerto de salida.

Por qué zarpar desde Barcelona
Ubicado en una zona privilegiada del Mediterráneo, el puerto de Barcelona se ha consolidado como el más importante, sobre todo para cruceros que visitan destinos como las islas griegas, Italia y, por supuesto, España. Es desde acá que navieras como Disney Cruise Line comienzan su temporada europea a finales de la primavera, antes de enviar sus barcos al norte de Europa para terminar el verano con itinerarios por Noruega o las islas británicas. Si lo que prefieres es disfrutar de los días soleados del verano mediterráneo, sin lugar a dudas Barcelona y Civitavecchia, cerca de Roma, son los puertos que más sentido tendrán en tu viaje.
Sin embargo, lo que hace de Barcelona un puerto tan especial no es solo la cantidad de itinerarios o su ubicación. Es una de las ciudades más bellas y pintorescas de Europa, con una cultura vibrante y una diversidad solo equiparable a la de otras ciudades mucho más grandes como París o Londres.
Con todo lo que la ciudad tiene para ofrecer, quedarse unas 3 o 4 noches antes de abordar el crucero es, en mi opinión, lo más recomendable. En mi caso, lamentablemente, solo tuve una noche antes de la salida de mi crucero, por lo que tuve que ser muy estratégico a la hora de usar el tiempo para recorrerla.
Una mañana en Barcelona

Llegué a Barcelona la noche anterior a mi viaje y me hospedé en uno de los hoteles disponibles para reservar con Royal Caribbean (Disney Cruise Line también tiene una selección para estadías antes o después del crucero). La ubicación es muy importante a la hora de elegir tu hotel: aunque Barcelona no es particularmente extensa, sí es recomendable elegir un hotel cerca del centro histórico y de los lugares turísticos, para que puedas caminar fácilmente por la ciudad sin depender del transporte.
Como solo tenía una mañana para disfrutar la ciudad antes de dirigirme al puerto, decidí ir a un bar tradicional del barrio. El bar era pequeño, con una amplia barra de madera, y con algunos vecinos tomando su café de la mañana; el camarero ocupado en sus labores y nadie parecía tener prisa, aunque yo sí. Pedí el típico café con leche, acompañado de una tostada de pan con tomate y aceite de oliva, o pa amb tomàquet, como le llaman en catalán. Un desayuno en el que el excelente aceite de oliva de la península y los tomates dulces que solo el Mediterráneo puede dar nos recuerdan que la complejidad gastronómica puede lograrse con respeto por la buena materia prima.
Gaudí antes de zarpar

Después del desayuno caminé hacia el Passeig de Gràcia para ver la Casa Batlló, una de las obras más famosas de Antoni Gaudí y del modernismo catalán, el estilo que convirtió a Barcelona en un museo al aire libre. Te recomiendo comprar los tickets con anticipación. Desde la acera, la casa parece viva: columnas que parecen huesos, balcones con forma de máscara, una fachada que brilla como el mar y un tejado de escamas que muchos ven como el lomo de un dragón. Lo más sorprendente es que, entre tantas curvas, nada sobra: Gaudí también pensó en la luz, y por eso los azulejos del patio van del azul oscuro arriba al azul claro abajo, para que la luz llegue a todos los pisos.
Hay un detalle que a los fans de Disney nos va a encantar: los Imagineers visitaron Barcelona para inspirarse en el modernismo para la nueva tierra de villanos de Magic Kingdom. Me parece fascinante: las mismas curvas que Gaudí usó para celebrar la naturaleza, Disney las está transformando en algo misterioso e inquietante, perfecto para sus villanos.
Este tipo de edificios no son una excepción en la ciudad. Puedes caminar por horas por las calles de Barcelona y encontrar hermosos ejemplos en los que lo orgánico de la naturaleza se usa como decoración o incluso como estructura misma del diseño arquitectónico. La Sagrada Familia es tal vez el ejemplo más conocido e icónico de la ciudad. En este viaje no tuve la oportunidad de visitarla, pero si está en tus planes, te recomiendo comprar los tickets con anticipación en la web oficial.
El embarque

Para mí, este corto recorrido por esta increíble ciudad había llegado a su fin, y era momento de regresar al hotel, retirar mi equipaje y dirigirme al puerto. Mi hora de abordaje era a las 12 p. m. y la de “todos a bordo”, a las 4 p. m., así que las 11:30 a. m. fueron un buen momento para dirigirme al puerto. Royal Caribbean nos había enviado un correo electrónico para informarnos que, debido al tipo de itinerario (que salía de la zona Schengen y llegaba a Estados Unidos), los procesos migratorios y de check-in podrían ser más largos de lo acostumbrado.
Como Barcelona es el puerto de cruceros con más movimiento de Europa y tiene varias terminales, es importante tener a mano el nombre de la terminal de salida para que el taxista sepa exactamente dónde dejarte, aunque en mi caso, con el nombre del barco, mi conductor supo a dónde llevarme.
A pesar del aviso, el proceso de embarque fue bastante fácil: solo esperé unos 25 minutos en la fila de migración y desde allí no tuve más esperas para subir al barco. No obstante, siempre recomiendo salir con suficiente tiempo hacia la terminal, ya que no sabes la distancia ni los imprevistos que puedas encontrar en el camino, y hacer el check-in en línea con anticipación para asegurarte de que tienes todos los documentos.
Una vez a bordo, me dirigí al simulacro de seguridad (muster drill), que, si has hecho el de Disney, en Royal Caribbean te parecerá un paseo en el parque: basta con ver el video de seguridad en la app o en el televisor de tu camarote y luego ir a tu estación para escanear tu tarjeta. No es necesario quedarte de pie durante media hora, como ocurre en Disney Cruise Line, que mantiene el simulacro presencial a una hora fija para todos los pasajeros.
En mi caso, el camarote estuvo listo a la 1 p. m., con lo cual ya tenía tiempo para disfrutar de mi habitación y de los demás espacios del barco, incluyendo, por supuesto, el más importante: el buffet.
Barcelona desde la cubierta
A las 5 de la tarde, el barco empezó a moverse. Desde la cubierta vi cómo Barcelona se hacía pequeña: la Sagrada Familia a lo lejos, con su imponente estructura bajo el atardecer mediterráneo. Por delante me esperaban 14 noches de mar, pero una parte de mí todavía estaba caminando como un flâneur por las hermosas calles de Barcelona.
Por la belleza y particularidad de su arquitectura, su diversidad y su oferta cultural, Barcelona se ha convertido en uno de mis puertos de cruceros favoritos en el mundo. El año pasado pude zarpar desde los otros dos más populares, Roma (Civitavecchia) y Londres (Southampton), y de todos puedo decir lo mismo: en los cruceros desde Europa, los puertos de partida son una parte tan importante de tus vacaciones como el barco o los puertos que visitarás en el itinerario. Tómate un par de días antes o después del crucero para explorarlos y disfrutar de todo lo que tienen para ofrecer.
Contáctanos para comenzar tu proceso de reserva de una vacaciones en crucero con Disney Cruise Line o Royal Caribbean.

