Mi experiencia en la Mickey’s Very Merry Christmas Party

Visité por primera vez Magic Kingdom para una fiesta de navidad Mickey’s Very Merry Christmas Party. Eran los primeros días de diciembre, el clima estaba de maravilla, soleado pero no caluroso, y al entrar al parque se escuchaba en Main Street “It’s the most wonderful time of the year”.

A partir de ese momento en mi mente quedó asociada esta sensación de bienestar y felicidad con el parque y desde entonces cada año procuro escucharla para esas fechas donde sea que esté.

Todo estaba adornado de navidad, había un árbol gigante en la entrada del parque, detrás del cual se veía al final de Main Street… ¡¡¡El Castillo!!!!

Había soldaditos de juguete más grandes que todos nosotros, postes adornados como melcochas rojas y blancas, pastoras rojas por todas partes, todo enfocado a sentirse en un lugar mágico, justo lo que esperaba encontrar.

Tenía una amiga que me dijo haber ido a Magic Kingdom para conocer a Mickey y que nunca lo vio, entonces para mí era indispensable encontrarlo a como diera lugar. La verdad estuvo fácil, parece que mi amiga es más distraída de lo que yo pensaba, porque a mano derecha en la entrada, en Town Square Theater, fue nuestra primera parada. Ya con la foto de rigor con Mickey, y de paso con Tinker Bell, – otro día les cuento -,  nos dimos a la tarea de cruzar Main Street (globo en mano) caminando entre más música navideña, gente vestida con gorros, collares y colores de la  época.

Ninguna foto logró captar el esplendor del castillo de noche. Esas son las cosas que se viven, se absorben y se llevan.

El parque estaba lleno de gente, personajes, princesas, príncipes y enanitos, filas de gente que quería fotos, autógrafos, palabras y abrazos. ¿Será que eso es lo que representa este parque? ¿Saberse insertado en un cuento, como un personaje más de esos a  los que somos aficionados? 

Ya entrada la noche empezó a hacer algo de frío por lo que fuimos en búsqueda de galletas y chocolates. ¡Nada como la comida gratis para entrar en calor de nuevo! y nada como sentirte parte de la familia y que sos invitado (aunque eso ya se haya pagado de antes).

En Main Street nevaba, nuestra primera experiencia con nieve en la vida, cuando la cotidianeidad de nuestros días no baja de 16 grados centígrados ver nieve, aunque sea de jabón, es toda un experiencia.  

Era tanto por conocer, tanto que experimentar y tanto que absorber que se nos pasó el tiempo muy rápido y los fuegos artificiales nos encontraron estando al lado del carrusel. Eso no le quitó espectacularidad al show, todos los que estábamos en esa área nos detuvimos para ver hacia el cielo: era un perfecto lienzo negro para tanta forma y color. Un caleidoscopio, un “mágico mundo de colores”, como en la canción inicial del programa ochentero.

Al final salimos con la mayoría de la gente, no sé si es la mejor manera de hacerlo, pero la cantidad de gente es impresionante, montones de familias como la nuestra que buscaba regresar a descansar después de tanta vivencia nueva, expectativa y demanda física. Cansados sí, pero con ganas de más.

¡Por más días llenos de ganas de vivir!

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